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miércoles, 7 de enero de 2009

CANAL ABIERTO




Había una vez...un mundo ideal, donde los sueños sembraban esperanzas, germinando su amor y amistad.-
Esa amistad, se expandió por todo el universo hasta ver crecer sus raíces, sus tallos, sus hojas, su resistencia más gratificante.-
El amor, la semilla que germinó constantemente para el sostén y abrigo de tantas horas; él creció firme, de sus ramas, brotaron hermosos frutos que adornaban el jardín de la dicha, brindando días de deliciosa belleza. Ese mundo imaginario, cual burbuja en el espacio infinito, estaba excento de virus, de malicia, no existía ningún gérmen que pudiera vulnerarlo; todo era placentero, con luz propia, no había pesadillas, se veía en cada momento el resultado más bello.-
Con el transcurso del tiempo, ese mundo, esa burbuja, ese lugar de prolongados sueños, sintió el colapso de la incomprensión, de la soledad; agentes extraños se filtraron (no se sabe cómo) y muy lentamente se fué marchitando, debilitando; los frutos ya maduros cayeron, rodando por el jardín; a la planta del amor, no le alcanzó el riego del día a día. La enorme presión de ese mundo ideal, provocó la gran explosión y todo áquel cimiento, construído con tanto esmero y cariño, comenzó a desmoronarse; sus ondas expansivas, lanzaron a sus elementos, hacia un vacío de sombras, de angustia, hacia lo desconocido. Cada fragmento, trazó su destino; uno de ellos, vagó por la inmensidad de la galaxia en busca de una respuesta, transitando entre la incertidumbre y los desconcertantes agujeros negros.-
De tanto ir de un lado a otro, bajó en un planeta primitivo, inexplorable, lleno de interrogantes y desafíos. Tanto era su desconcierto, que buscó un lugar para poder descansar del enorme dolor que lo acongojaba, en poco tiempo, entró en un letargo y no se sabe cuan largo fué.-
Un tibio rayo de sol, filtrándose por la espesa vegetación, iluminó sus párpados y el suave calor, hizo que sus ojos lentamente se abrieran; una brisa, le dió fuerza para incorporarse y con esa energía, miró a su alrededor avistando un sendero angosto y largo, cubierto por una alfombra de hojas otoñales, enormes árboles alineados en fila , señalaban el camino; un canal abierto. Un río de agua cristalina acompañaba su andar, en cada cascada, formada por pequeñas rocas y traviesas ramas, salpicaba susurros que sólo la naturaleza puede brindar.-
En su andar, encontró una rosa a la orilla del camino, cómo si fuera un señuelo, la levantó con dulzura y sonrió, era un aliciente en
el recorrido árido de su vida.-
El río desaparició, dejándole lugar a un puente de piedra, enormes hiedras adornaban sus adoquines, bellísimos pájaros de plumaje multicolor, trinaban, dándole la bienvenida.-
Allá, al final, un brillo intenso lo recibió, dándole abrigo y calor para transportarlo a un mundo de ilusión, con nueva frescura; un mundo girando con los satélites de la comprensión, de la dulzura, de la belleza y allí depositó aquella rosa con la simpleza de volver a... vivir.-
Ese planeta imaginario, misterioso y alucinante se llama "franzis"




la rosa que quedó en el planeta franzis


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2 comentarios:

Nerim dijo...

De nuevo envuelta en virus gripales, he estado unos dias alejada de los blogs.
A mi me gustaría mucho poder ir un día a descansar a ese mundo ideal donde los sueños siembran esperanzas germinando amor y amistad, sin duda alguna, un maravilloso mundo que merece la pena conocer.
La canción hermosa y gracias por la rosa.
Un fuerte abrazo

Fernando Bernini dijo...

En primer lugar: muchas gracias por el correo que me mandaste hace unas semanas.

Hoy quiero confesarte algo: más allá de los años y experiencias que nos separan tu blog me alegra, me da muchas esperanzas.

Me siento cómodo, mejor de lo que me siento en casa. Es una utopía en la red.


Espero teer noticias tuyas;
abrazos!


P.D.: Se te ve muy contento en la foto de Papá Noel... jaja.