La semana pasada , tuve otra vez el honor de ser invitado
muy especialmente a presenciar otra velada de ballet , dirigido por el maestro
Julio Bocca en el gran Auditorium Adela Reta
(SODRE), de título LA
BAYADERA , con una coreografía mas que excelente de la rusa
NATALIA MAKAROVA.-
Teniendo en cuenta que el ballet nacional, esta atravesando
por unos de sus mejores momentos, quiero hacer hincapié en los interpretes,
todos uruguayos, con figuras notables, entre ellas mencionar a tres, que dejaron ese día en el tablado del
auditorium su instrucción, me refiero a GABRIELA FLECHA (Nikiya), VANESSA FLEITA
(Gamzatti) y a JUAN CARLO PÍ (Solor).-
Con un decorado no habitual por estas latitudes, dotado de
una infraestructura realmente maravillosa y unos efectos especiales, envidia de
los mejores realizadores de la industria teatral moderna.-
Basado en el argumento del dramaturgo hindú KALIDASA, se
desarrolla en tres actos.-El primero, dividido en tres escenas, comenzando por
el bosque, delante las puertas del templo. La segunda, en el palacio del Rajah
y la tercera, en sus jardines.-
El segundo, también dividido en tres escenas, comenzando en
la habitación de Solor, la segunda, el reino de las sombras y en la tercera, se
vuelve a la habitación de Solor.-
El tercero, escena final frente al Templo de Buda.-
Pero quiero detenerme en el segundo acto, en la escena
segunda, de esta obra que eleva al máximo el comportamiento de compañías y
artistas, plasmando una sólida técnica y depurada ejecución. Hacen que solistas
y cuerpo de baile en su totalidad, se sitúen al mas alto nivel y artístico. Los
desafíos son grandes en esta joya del ballet clásico, demanda gran exigencia
y virtuosismo, tanto a los bailarines como a todo el equipo técnico (vestuario,
escenografía, iluminación, maquinaria, maquillaje), el exotismo de un argumento de intricada historia, pasiones de
amor, desembocados en drama y danzas al estilo clásico, combinadas con otras de
corte oriental.-
Al comenzar la escena, bajan por una pendiente del bosque,
24 espectros de fantasmagóricas bayaderas, evocando una ultima danza, dejando
ver un aderezo coreográfico, donde en
punta de pies, mas la tendencia de la pendiente, mas el equilibrio vertical,
van bajando una a una con un porte sorprendente.-




