Ya son las diez y no ha sonado el teléfono, un vaivén de ideas, golpean y golpean en mi mente. Hoy estoy solo esperando tu llamada, pero el receptor no suena y ya pasan de las diez.-
Sueño en desvelo, dando tiempo al tiempo, esperando tu llamada, sentir tu voz, decirme como te sientes, hablar de todo aquello que sabemos, mirando el reloj a cada instante para oír el sonido de la convocatoria tan esperada.-
Imagino en cada mañana, la eventualidad del encuentro preciso, donde en cada amanecer abandonamos el tibio cansancio, resignamos nuestros cuerpos extenuados por el amor nocturno, endebles de tantos besos y tantos te quiero.-
No me imagino el silencio de tus besos, de boca ávida, bebiendo de mis sueños. Casi sin aliento, cierro los ojos e imagino el horizonte floreciendo al alba, sin importarme despertar de esta pasión, compartida con el universo.-
La aguja grande del reloj sigue avanzando, llegando a la media hora, esperando tu llamada y como un tonto sigo percibiendo el ruido de tu silencio. Espero que el sonido, haga vibrar mi ansiedad, pues el aislamiento en que me encuentro, me rodea de ahogo y de soledad.-
De pronto escucho su timbre, ya pasó media hora de dar las diez, me imagino que eres tú, para sentir tus palabras, tu aliento; pero no fue así, al levantar ansiosamente el auricular, solo sentí el chasquido del bloqueo, como resolviendo... no volver a amar.-
Thony Caro


