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miércoles, 27 de octubre de 2010

CUANDO LA ROSA TE BESA






Cuando tenía 8 años, allá por Galicia, en un pequeño pueblo llamado Penedo, nací… el verde prado, siempre estaba listo para el pastoreo de los animales y las fincas como pinturas, dejaban ver los surcos afinados, elaborados por el esfuerzo y sudor de mis mayores.Los ríos zigzagueantes,  rodeaban los labradíos, esperando de su vital regadío; donde los manzanos empezaban a dar su flor, donde las peras, saltaban de un color verdoso a un amarillo tenue apetitoso, donde los cerezos, se vestían de pequeños frutos rojos y de las higueras tendían hermosas brevas… a todo ello, las madreselvas silvestres de las corredoiras, con sus frutos rojos y el amarillo de los toxos y las xestas, estableciendo un arco, inclinándose a todo aquel que transitaba con su carga. Pequeños escalones creados por la naturaleza, dejaban ver el lucimiento de la densa vegetación, con sus flores campestres, lirios, margaritas, campanitas y rosedales, embriagando con su perfume, el aire en cada primavera.-

Allí conocí y descubrí el amor; ella, un hermoso capullo, cual rosa, fresca como el rocío de cada mañana, su piel blanca como la nieve, sencilla como la naturaleza, sonrisa grácil, más bella que el trino de los gorriones que de apoco se acercaban para brindarle divinas melodías.-

Nuestras miradas se cruzaron, ella se sonrojó…yo creí, quedarme sin habla… el acercamiento de las manos, flechas a nuestros corazones tiradas por cupido, incrustándose en el mas bello deseo…como la rosa cuando te besa, depositando  su original aroma sobre los labios.-

Muy apaciblemente, nos echamos sobre la hierba mirando al cielo, las nubes brincaban sus figuras extrañas y divertidas…nos reíamos y elegíamos la forma mas pintoresca…en una mirada simultánea…nos pertenecimos. Ella, se animó a que descubriéramos todo…y lo hicimos…si, aún con la edad y cuerpo de niños, aprendimos a ser hombre y mujer a muy temprana edad y el mundo nos reverenciaba…las golondrinas formaban acrobacias en el aire, festejando el maravilloso momento, eclipsando todo alrededor, dónde sólo el corazón latía de tal forma, que sentíamos tan solo el roce de las caricias.-

Nos regocijamos del mas bello e inocente amor…andábamos por esos prados hinchados de sueños, nos trepábamos a lo mas alto de los árboles, donde los nidos alojaban pichoncitos de canarios…donde se percibían  los pueblos cercanos con sus chimeneas fumantes…supimos expresar, sin querer y en forma muy inocente, los gozos mas íntimos, las noches mas estrelladas, la nieve mas blanca de las montañas.-

Cosas del destino… la vida, me alejaría de ella, un gran vapor me llevaría a la America, la distancia…el inmenso Océano… tal vez ya no volvería. Y así fue, los años pasaron…mi adolescencia llegó y mi pensamiento seguía presente en aquella rosa de dulce perfume y rojo pasión…resulta difícil a esa edad poder amar con tanto entusiasmo…en el mas oculto secreto…las lágrimas fueron cayendo sin cesar al mar del olvido… así, nuestro sentimiento partió, esfumándose para no continuar lastimándonos.-

Hoy, luego de 54 años, la recuerdo con mucho cariño, tal como era… pues… no la he vuelto a ver, aunque regresé en mas de una oportunidad al mismo lugar…de su vida !!! no se nada…solo sé, que me enamoré dos veces, esa fue la primera y…ahora estoy en busca de una nueva rosa que me haga soñar.-