Me sentía raro en aquél lugar, perplejo, no
estaba de agrado rodeado de tanta multitud.
Las costumbres vividas habían hecho nacer en mí, una pasión no de odio, sí de desconfianza en las personas. Y allí, más que en ningún otro lado, me sentía vacío.-
Miro alrededor buscando no sabía muy bien qué, y por una casualidad, la vi.-
Tan efectiva como perfecta, no pude apartar mis ojos de ella. Irremediablemente, finalmente cruzamos una mirada. Pareció paralizar el tiempo. No quise desviar su atención, a pesar de su incertidumbre, no considere en ella un sólo gesto en el mismo sentido. Algo más que sangre palpitó en mi corazón.-
Entre las memorias me quedó grabada quién rasgó ese instante. Quiero creer que no fue ella.-
Ella eclipso, se esfumó como un sueño al
despertar, y aún buscándola, no la volví a ver.- Nunca más.-

