La vida, muchas veces nos depara
momentos sublimes y la semana pasada, me tocó vivir, uno de los momentos más
gratos. Cumplí 65 años, no sé...si son muchos o pocos en el historial del
tiempo, pero los he vivido muy a pleno, con sus altos y bajos, llevándolos
activos y tratando de no desperdiciar un solo segundo en mis metas y sueños
trazados. Claro que la existencia, nos pone a prueba de muchas incertidumbres,
pero la paciencia y la sabiduría, abren y sortean dificultades.-
Hoy, estoy disfrutando de una vida
junto a mis hijos y nietos... si bien algunos están lejos; el amor, acerca
sentimientos y lo hace más fuerte...entonces, suceden cosas muy bonitas, que a
esta edad, se disfruta de una manera muy diferente. Recibí la llegada de mi
hija que vive en Sevilla, reunión de familia mediante, proporcionando situaciones
de magia... muy disfrutable.-
Las sorpresas continuaban
llegando y la Rosa
del Desierto, me tenia reservado un gran presente...una noche sublime...un
sueño, que constantemente estuvo presente en mi ilusión, pero que no llegaba,
tal como una materia pendiente en el rubro del esparcimiento...una invitación
para presenciar “Les Luthiers” en el maravilloso Teatro Solís de Montevideo.-
El espectáculo, una joyita del
humor, su música y su interpretación...excelentes, no he parado de reírme desde
el comienzo, quedando anonadado por la definición del grupo. Una sala aprobando
de pie y una réplica de los artistas afín con su genio interpretativo.
Verdaderamente un agasajo que perdurará en la duración perenne, que nos ha
tocado vivir.-
Pero la vida, sigue proporcionando
sorpresas...mas tarde... una cena intima, lejos del mundo... con un tratamiento
exclusivo a la luz de las velas, en una mesa refinada, mantel de colores
alegres y armoniosos... sobre él, una vasija transparente refrigerada, asomaba
el pico de una botella de champan acompañada por dos copas, su contenido
burbujeante salpicaba atrevidas
explosiones, bañando mi rostro de placidez y despreocupación.-



