
Hoy lo he encontrado… hacia mucho tiempo que no sabía de él… su domicilio había quedado en el olvido… lo divisé…estaba de espaldas…le reconocí a pesar de los años…estaba muy cerca… le palmeé el lomo y una nube de polvo salió de su vieja vestidura…estaba acostado, durmiendo el letargo don de la sabiduría, allí, entre cajones de recuerdos, herramientas de jardín y botellas entelarañadas por el tiempo.-
Con suavidad, le fui abriendo sus brazos, sus mangas con moho, tenían manchas aborronadas, cual hojas otoñales. Con el pecho abierto, dejó entrever, camisas grises, escritas por un benefactor, que supo plasmar sus andanzas, para que la herencia universal fuera testigo de sus anécdotas.-
Lo ayudé a levantarse…lo senté sobre un banco y comencé a asearlo…a medida que pasaba el cepillo por su envejecido cuerpo…hermosos recuerdos llegaron a mi mente…
…cuando éramos pequeños, nos quedábamos horas hablando, en esas noches de lluvia… llegando la primavera…recorríamos imaginariamente todos los encantos del país…sus campos…sus playas…sus ciudades…sus balnearios…su gente… sus ríos…sus montañas… sus valles… las cachimbas…el salto del penitente…la laguna merín…las termas…sus mesetas…sus represas…el valle edén...los palmares…sus fuertes coloniales…el ganado y los cimarrones corriendo en libertad a lo largo y ancho de la patria…sus aves… el tero, el hornero, el chajá, la tijereta, los benteveos… su flora vistiendo los campos de cañaverales, margaritas ,ceibos, manzanilla, tilo…cuanta cosa hermosa… le preguntaba sin cesar y él, con su paciencia, me respondía a cada una de ellas. Que momentos más entrañables vividos, sin importar en que situación estábamos…muchas veces me ha encontrado triste…otras veces me he quedado dormido apoyado en su cuerpo, él con una paciencia longeva, velaba por mi estado de ánimo y por el sueño profundo… al despertar…estaba ahí, cual centinela, firme en su puesto, valorado por el conocimiento.-
Al finalizar el aseo… y con una imagen bastante mejorada… le dije…”tómame del brazo amigo… caminaremos por aquellas calles que nos llevaban a las plazas de nuestro barrio… nos sentaremos en uno de esos bancos de madera pintados de verde, bajo la sombra de un árbol de ombú, allí dejaremos fluir los pensamientos y…tú serás la aurora del saber…”
