Tu rostro manifestado en mi ventana, como la suave lluvia incitada
por el viento, extienden cual relámpago tremoso, un mágico misterio de nubes oscuras afelpadas. Entonces mi
ventana retiembla como palpita mi corazón jadeante, haciendo un ronroneo correspondido.-
Las primeras gotas con
golpes de taconeo y danzantes bulerías, comienzan a llegar, como tu, suave y
gentil, acariciando mi rostro transparente…de repente, como los ajustes de un
pasodoble, ellas caen ciegamente, de forma presumida sobre mi ventana
enamorada, dando colosales besos, alertando mis sentidos.-
Mi mente divaga…diciéndome: ¡que maravilla presenciar este
romance tan puro, tan limpio, tan dulce, tan ataviado!
Romance que dura unos minutos, el verano sevillano persiste
por mucho tiempo, pero… una tarde de estas o una noche perfumada por los azahares, vuelva la lluvia a mi cristal
que no olvidara aquellos besos silbando en el tiempo, para cuando llegue el frío seco del invierno, mi ventana inmortalice a mi amada que vendrá a
manifestarse con fragmentos de guitarra y redoblantes de truenos misteriosos,
bajo nubes de terciopelo.-


